sábado, 17 de diciembre de 2011

Ser Feliz...

Hoy es una gran oportunidad para darle gracias a Dios por lo que soy y en donde estoy.

Es cierto, me falta una inimaginable cantidad de cosas que quisiera tener, pero, al igual que cuando era niña, quizá, si las tuviese no las valoraría tanto como lo que realmente he logrado.

Es cierto, hay días terriblemente abrumadores, que bien pueden iniciar con un mal despertar (dejaste la ventana abierta y tu cama amaneció mojada a causa de la lluvia), quizá no te sirven o no encuentras en tu nevera lo que quisieras desayunar (me ha pasado con el caldo de papas que hacen en mi casa, implica demorarme 10 minutos más desayunando que lo generalmente demoraría si fueran unas zucaritas), al salir de la casa, es incomodo tener que abrir el garaje de par en par para deslizar con cuidado la moto para no estrellarla con el carro de tu hermana.

Al llegar a la oficina, te esperan un mil reportes e informes por terminar y entregar antes que te llamen, ello implica no salir a almorzar y esperar a que te envíen el almuerzo, es probable que difieras con algún compañero por algo con lo que no estás de acuerdo, y que otro acuda en tu ayuda ante algo que ya sabes hacer, pero aunque rutinario, para él es nuevo, dados estos imprevistos, nuevamente te coge la tarde para llegar a tu casa y ya todos están acostados, solo encuentras encima de la estufa tu comida… día difícil.

Sin embargo, pese a todo doy Gracias a Dios por ello.

Tengo una cama donde recostar mi cuerpo bajo un techo, tengo una mamá que aun a mi edad se levanta todos los días y cocina lo mejor para mi, a veces concediendo mis caprichos alimenticios. Tengo en que transportarme y mejor aun, es propio. Mi hermana tiene un hermoso hogar al lado de un hombre que aunque no es perfecto, es una gran persona, aunque siempre le diga lo contrario, con el cual día a día trabajan por darle un mejor futuro a mi ahijado.

Soy profesional y tengo un trabajo al que adoro aunque me saque canas (literalmente hablando, hace poco perdí una mientras cepillaba mi cabello), y lo tengo gracias a las capacidades que he desarrollado durante estos años, y no me refiero a cosas místicas, creo que el simple hecho de aprender a leer y escribir es una bendición de Dios, teniendo en cuenta la gran cantidad de personas que no pueden. Además de la capacidad de entendimiento que me permite expresar mi opinión cuando algo me gusta y cuando no con plena seguridad y argumentación (sin querer que suene egocéntrico).

Aunque no muy hábil en la transferencia de conocimiento, enseño a otros lo poco que he aprendido en estos años, y quizá sin darse cuenta, aprendo de ellos más de lo que quizá yo pueda enseñarles. Cosas como la capacidad de sonreír, el don de la paciencia el cual me gustaría tener, y la diplomacia para guardar silencio cuando salgo con mis comentarios sarcásticos en momentos de efervescencia y calor (de lo cual pido disculpas aunque sé que esto no arregla el daño).

Y como lo comenté una vez, aunque pocos, cuento con amigos realmente grandiosos a los que adoro aunque poco se los digo, a los que puedo hacer plan tímbrame y devolverme la llamada para durar más de 30 minutos solo escuchándome, quienes aparecen como acto de telepatía cuando siento que solo quiero mandar todo “al carajo”, solo para recordarme cuán grande es el Poder de Dios en nuestras Vidas, los que me aconsejan en aquellos aspectos en los que no estoy segura de las decisiones que tengo que tomar, los que aunque lejos han dejado huellas imborrables en mi vida y aun así, siguen dándome lecciones de vida, e inclusive los que mediante sus conversaciones me orientan sobre el arte de escribir. Así podría describir uno a uno, pero de seguir describiendo todas las Cosas que Dios me ha dado, no tendría este escrito un final.

No, desde luego que no es ser conformista, porque tengo muchos planes y metas, a veces siento que la vida no me va alcanzar para todo lo que quiero hacer, por el contrario es un momento para darle Inmensas gracias a Dios, y El sabe que lo que hay aquí escrito es poco para lo que quiero decirle, pero lo demás, como El nos enseño se debe hacer de manera interna, por medio de la oración y la reflexión.

Esta constituye entonces una declaración de intención para ser Feliz, me lo merezco y debo hacerlo, no puedo pasar por la vida gastando oxigeno inútilmente, sin contar con las arrugas que he ganado por no hacerlo.

Llevo 6 Días, y espero que este conteo nunca termine, sé que no es fácil, pero todo es cuestión de actitud, puede que la lagrima venga de vez en cuando, pero espero que sean de felicidad y si no lo son que sean por cosas que realmente valgan la pena, no por minimices que al día siguiente me sonrojo solo por el hecho de haberlo hecho.

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