viernes, 2 de noviembre de 2012

Mi mamá y Sus lecciones sobre atención al Cliente....


Habitualmente, por mi profesión es común que mis apreciaciones las haga a nivel empresa, desde la perspectiva de quien provee más no de quien hace uso del servicio o consume el producto. Sin embargo, en esta oportunidad, plasmaré mis líneas desde la apreciación de mi señora madre, quien sí sabe perfectamente para que son las líneas de atención al usuario en especial el área PQR.

Frecuentemente notamos cambios en los productos que generalmente consumimos; forma, tamaño, sabor, olor, presentación, cantidad, etc. Miles de atributos con los cuales las empresas pretenden atraen más consumidores, ajustar costos (eso de "cambiamos de presentación"  por lo general es para reducir la cantidad), o simplemente innovar. Sin embargo  muchos de esos cambios pueden ser que no nos agrade, como tampoco nos agrada que los productos salgan descompuestos o defectuosos. Sin embargo pocas son las veces que realmente hacemos uso de los canales de comunicación establecidos para ese fin, por lo general nos limitamos a hacerlo cuando son cosas que a nuestro concepto "realmente vale la pena", como el televisor de 40" LCD 3D, la Tablet, la Nevera Nofrost, etc., pero a raíz de la experiencia recabada a través de mi mamá me atrevo a decir, que hasta por un paquete de papas, se justifica.

Normalmente nuestro malestar sobre el producto se extiende por mucho a la vecina del sector, el señor del taxi o con la familia, lo que origina un efecto cadena  iniciado por el "imagínese que una vecina", "una señora la otra vez me contó que", los cuales en ocasiones pueden hacer que por mucho se deje de comprar el producto, pero no hay una retroalimentación con el proveedor el cual le permita mejorar la calidad, sea del servicio, del producto o ambos.

Particularmente mi mamá y yo, somos de las que esperamos una atención adecuada al momento de efectuar las compras, no conozco el primer masoquista que le agrade y continúe asistiendo a un lugar donde no le prestan buena atención.  Sin embargo, en lugares como las EPS, nos hemos resignado a recibir una atención precaria liderara por un grupo de personas que se sienten amos y señores del servicio, pero que han olvidado que NOSOTROS, somos sus clientes y su razón de ser, solo por el hecho que estas personas tienen el "poder" de autorizar un servicio o procedimiento.

Esta situación se ha convertido en una constante en un gran porcentaje de las EPS, y nosotros, los usuarios, nos hemos resignado a creer que no hay lugar a cambio; pero cuan lejos estamos de la realidad, he aquí al comienzo de las chocoaventuras de mi mamá.

Solía sucedernos que en el área de autorizaciones medicas, de mi EPS, permanecían 3 Señoritas con cara de revolver calibre 38 atendiendo a un millar de personas que todos los días deben autorizar todo lo que por protocolo debe pasar por allí, eso es otra cosa que me parece sumamente ineficiente, debería existir un mecanismo que facilitara esta actividad, puesto que se pierden HORAS, si HORAS en estos lugares, para que en ocasiones le respondan, "el medico no le escribió el gramaje, dígale que le actualice eso", es por ello que muchas personas prefieren comprar los medicamentos en lugar de someterse a tan largas esperas. Bueno aquí debo reconocer que al menos mi EPS tiene salas de espera medianamente adecuadas.

Retomando el tema, estas señoritas atendían de una forma parca y mal humorada, haciendo que la experiencia fuera bastante desagradable. Un día, sin embargo mi mamá no tolero esta situación, así tomo su teléfono y realizó la respectiva llamada a  la línea de atención del usuario, en donde relató el reiterativo mal  trato recibido por dichas funcionaras, desde entonces la llaman por su nombre y así sea por hipocresía le sonríen. Punto para mi mamá.

En alguna otra ocasión, estábamos de compras, y entre la lista habitual de mercado, no puede faltar  la avena alpina, dado su alto nivel nutricional (publicidad no paga), en esta oportunidad, debo reconocer que de manera desprevenida, y solo fijándome en la fecha de caducidad tome dos bolsas six pack de este producto. 

Cuando llegamos a la casa, notamos que una de las bolsas contenía una avena que parecía un globito, como esos que daban en algún tiempo en forma de llavero, al destaparla en efecto el aroma y el sabor eran totalmente desagradable a pesar que el tiempo de vencimiento era más de un mes, envalentonadas por el resultado de nuestra queja en la EPS llamamos a la línea de atención al cliente. Lamentablemente era día domingo y solo una contestadora nos atendió respondiéndonos que dejáramos los datos y que en la brevedad posible seria atendida nuestro inconveniente.

Como típicos colombianos, dimos el caso por cerrado, y botamos el producto. Sin embargo al día siguiente muy a las nueve de la mañana una señorita muy amable se comunicó a mi casa solicitando información sobre lo acontecido, ante el relato le indico a mi mamá que no consumiera más de esa bolsa, pero que consumiera tranquilamente de la otra. Sin embargo al hacerlo, y servir el producto para dárselo a mi sobrino, el niño lo rechazó haciendo un gesto de desagrado. Al probar el contenido, en efecto también estaba descompuesto. Aún más indignada se comunicó nuevamente con la línea de atención al usuario, quienes procedieron a indicarle que llevara al niño al centro especialista más cercano, que todos los gastos corrían por cuenta de alpina. Afortunadamente el niño no presento ninguna reacción y no paso de ser más que un mal sabor en su boca.  Sin embargo al día siguiente a las 7 am, un funcionario de alpina plenamente identificado hizo presencia en mi casa, solicitando el producto descompuesto y remplazándolo  por bolsas provenientes de un nuevo lote.

Así fue que durante los siguientes 15 días, todos los días la amable señorita llamaba a preguntar por la salud de mi sobrino, al mismo tiempo que informaba sobre proceso que seguía el producto que habíamos entregado. En efecto fue un lote completo el que presentaba esta situación, no fue mal manejo, ni del almacén de cadena donde se adquirió, ni del usuario final.

Una ultima historia revalida mi teoría de, "¡No se quede callado, denuncie!". 

Sucedió no hace más de unas semanas. Estaba en el intermedio de mi clase de especialización cuando decidí comprarme un PAQUETÓN, de papas de pollo, al destaparlo, encontré en su interior metalizado, bastante aire y 10 pinches papitas, recordé entonces a nuestro amigo Jack's, y la época en que no venían en empaque metalizado, pero el contenido era mayor. Ahh tiempos aquellos.
  

Misma situación se presentó con Rizadas, en el cual además de venir solo 12 papitas, la mayoría venían quemadas, indignada manifesté la situación por Twitter, sin obtener respuesta alguna. (Bueno finalmente no era el canal, ni la manera adecuada)
Decepcionada lo comente con la única persona que siempre, sin importar lo que suceda o acontezca  me presta atención, mi mamá. Tiempo después, ella misma fue victima del engaño del PAQUETÓN, pero al contrario de mi, busco la línea de atención al usuario, se comunicó, afirmándole a la amable señorita del engaño al que nos han sometido FritoLay, y que muy seguramente se quejaría ante la súper intendencia de industria y comercio, por que no era posible que cada rodaja de papa tuviese un costo de 120 pesos. La señorita al otro lado de la línea, prontamente procedió a decir que esta situación se debía a lote, mas no era  una característica habitual del producto, le pidió que le indicara el numero del lote y que guardara el empaque que pronto irían por el, para evaluar el porqué de esta situación. 

Esta semana, nos encontrábamos tranquilamente en nuestra casa cuando un funcionario de Saferbo  llego preguntando por mi mamá con una pequeña caja, cuyo remitente era precisamente esta compañía, en su interior, una muestra de todos los productos, De todito, Chokis, Gudis, palitos, etc. y en efecto se llevo el famoso empaque del lote defectuoso.

Si, muchos estarán pensado que en efecto salimos ganando y desde luego no me quejo. Sin embargo, a pesar de recibir la total prohibición de contar esta historia, de quien es la protagonista, me parece un acto egoísta no compartir con ustedes estas "chocoaventuras", que nos demuestran que los cambios son posibles.

¿Imaginan entonces si todos nosotros llamáramos a quejarnos sobre el Paquetón?, ya no seria tan rentable que enviaran estas pequeñas anchetas a los usuarios, sino que en efecto tomarían acciones correctivas que revivieran las épocas aquellas de nuestro amigo Jack, y no solo en este aspecto, sino en cada una de las situaciones en las que no nos sintamos satisfechos, por que hay algo que esta claro y es que "una sola golondrina no hace llover", pero si somos miles y miles podemos hacer posible que las cosas cambien para nuestro bien. 

Bajo ninguna circunstancia podemos permitir que por más grande que sea la multinacional, olvide el principio básico que el cliente SIEMPRE, tiene la razón, por el simple hecho que somos su razón de ser. Los invito entonces, con argumentos, con hechos reales, a que hagamos uso de estos medios, es probable que no en todas las circunstancias recibamos la respuesta esperada, pero, algo es claro, las acciones individuales pueden causar resultados globales. 

Les comparto este último artículo que comprueba mi teoría. http://goo.gl/1vTU7

 Con un fraternal abrazo me despido, hasta una próxima oportunidad.

Ivonne M.